EVANGELINA, LA VECINA

Por Brisa Marina, para Pasos Perdidos.

Desde tiempos del recordado Bernardo Neustadt se habla de la figura de “Doña Rosa”, casi peyorativamente para dirigirse a la mujer común en el imaginario de los años 80 y 90, una ama de casa sin demasiado conocimiento de la actualidad política, pero con un sentido común que tenía que ver con lo tangible, con la cosa de todos los días, su realidad cotidiana. Ejemplo: Por más que la macroeconomía del país marcara resultados alentadores, si Doña Rosa se encontraba con precios más caros en el almacén o la verdulería, era todo un indicador. No faltó por ahí alguien que identificara a esta ama de casa, de raíz conservadora, con la esposa del “Enano Fascista”.
A que viene esta insoportable introducción, ¿y que tiene que ver con el Partido de La Costa?, pues bien, aquí la única oposición real está encarnada por una versión local de Doña Rosa. Que a pasado por diferentes agrupaciones y rejuntados políticos para mantenerse desde hace varios años en su banca de concejal. De la misma forma que se fue alejando de cada una de ellas, porque necesariamente necesita libertad. No tiene armado político, ni siquiera una ideología determinada. Nació a la política tentada por el gran encantador de serpientes, “Cotoco García”, quien la vio accionar al frente de un grupo de vecinos para protestar contra la construcción de un balneario en Mar de Ajó – en la bajada de playa de su casa – que finalmente no se hizo. Obviamente, como sucede con todos, se fue de al lado de García y comenzó su peregrinar probando suerte en otras escuderías partidarias.
A esta altura de la nota todos se deben haber dado cuenta que hablamos de Evangelina Cordone, probablemente la pesadilla más grande del gobierno, desde su lugar de justiciera en pantuflas. Y como hace para incomodar tanto al oficialismo, usa la tecnología que no tenía la Doña Rosa de los 80/90. Se posicionó a lo largo del tiempo, a fuerza de denuncias – algunas al voleo, otras no tanto – y ahí comenzó a recibir información que periódicamente publica en sus redes sociales. Como los recibos de sueldo de los funcionarios municipales, que no tendrían nada de escandalosos por su monto, salvo en la comparación con los del resto de los empleados de la comuna.
Su accionar en el Concejo Deliberante es lo de menos, a decir verdad, el Concejo Deliberante es lo de menos. Sobran los dedos de las manos para contar las personas que siguen las sesiones por YouTube. Es un círculo que se retroalimenta, despierta el mismo interés y respeto que todos los poderes legislativos. Así y todo, la vecina Evangelina es amada u odiada, depende de que lado de la grieta local se pare el espectador. Y eso es un activo invaluable en épocas de pensar en armar listas.