Por: Brisa Marina, para Pasos Perdidos.
En tiempos de crispación política y de discursos violentos, cuesta divisar quien encarna el rol opositor en el Partido de La Costa. 600 votos fue la diferencia que permitió a Juan de Jesús volver a ser intendente por sobre Dani López, en representación de un Juntos por el Cambio que en los papeles hoy ya no existe.
La jugada del massismo, al armar las listas de la Libertad avanza en la provincia para dividir a la oposición, le sirvió a Unión por la Patria para retener la gobernación y recuperar varios municipios, en detrimento del propio Massa que terminó derrotado en el ballotage por su propio experimento político. 11 mil votos opositores en nuestro distrito fueron para La Libertad Avanza.
Que el peronismo haya aportado para que el voto opositor vaya a una tercera fuerza es absolutamente entendible desde la estrategia política. Lo que no queda claro es a que jugaron los sectores de radicalismo que apoyaron a la lista de Roxana Cavallini. Una candidata que comenzó su carrera de la mano de Cotoco García, luego se presentó por un partido vecinal – con algunas sospechas, seguramente infundadas, de haber sido financiada por el propio oficialismo – y de repente apareció como candidata de las filas libertarias.
Está claro que entre el sector del radicalismo que encabeza la Senadora Provincial Flavia Delmonte y el Comité local, las cosas no marcharon bien nunca. Apoyos provinciales a un lado, y denuncias de corrupción al otro, lo cierto es que después de las PASO, hubo una parte de Juntos que no se sumó a campaña de López, y otros que abiertamente apoyaron a Cavallini.
Queda sin embargo en el aire una sensación de que Dani López no hizo todo lo que pudo para ser intendente. Tal vez sus formas atildadas y su discurso calmo no conquistaron al electorado. Gran parte de la sociedad, enojada con los oficialismos de turno, demanda de los opositores posiciones más firmes. Hablando en criollo, una puteada y un golpe sobre la mesa. Sabemos que eso no soluciona nada, pero conquista a los enojados.
Hoy eso mismo se puede ver en el Concejo Deliberante, con alianzas que duran lo que un proyecto. Y hasta propios oficialistas votando en contra de las ambiciones del ejecutivo. Pero lo del HCD es otro novelón que merece un espacio propio.
En fin, parece que lo que más preocupa hoy a la casta costera, son las historias de Instagram de cuentas de dudosa seriedad que, según a quien se pregunte, son atribuidas a un sector u otro del mismísimo palacio municipal.