Por Cesar Olas, para Pasos Perdidos
Con la excusa de acercarse a la comunidad se convirtió en el Honorable Concejo Reconocedor. Empezó con el Día del Camarógrafo, siguió con deportistas y ahí le agarraron el gustito, meta reunirse para entregar diplomas, medallas y besos. Hasta llegaron a ir a domicilio a llevar declaraciones de Interés Municipal de sorpresa.
Fueron muchos años de ser una suerte de escribanía del poder ejecutivo municipal, con mayorías holgadas del peronismo oficialista, el Concejo Deliberante de La Costa navegó entre la letanía de saber que sólo se hacía la voluntad del intendente de turno, y la impotencia de algún edil opositor que con justa razón o para la hinchada se oponía a la tropa mayoritaria.
Pero resulta que las cosas cambiaron, y ya no se hace lo que dispone el gobierno central en el recinto, las mayorías cambiaron. Aunque la atomización de la oposición no hace valer el número en muchos casos, lo cierto es que en las oportunidades en que el gobierno precisó de la herramienta legislativa, el bloque que le responde no logró su cometido.
Probablemente la Emergencia Económica enviada por el Ejecutivo, haya sido uno de los casos testigos de esta impotencia del bloque oficialista para lograr su cometido. Otro ejemplo podría ser el de las licencias que se otorgaron durante años a los intendentes que lo precedieron, y que le fue negada a Juan de Jesús. Dos botones de muestra.
Y ojo, que la oposición está lejos de ser un grupo monolítico, hay desacuerdos entre el los propios radicales y ni que hablar con los recién llegados a la política de La libertad avanza, que andan más preocupados en poner a sus allegados en los puestos que debe ocupar la tan vituperada casta, que en cuestiones legislativas.
Sin embargo – y aquí llegamos a la justificación del título “HCR (HONORABLE CONCEJO RECONOCEDOR)” – lo más raro de todo estos es que la actividad de los representantes del pueblo en los últimos tiempos fue entregar reconocimientos. Con la excusa de acercarse a la comunidad se convirtió en el Honorable Concejo Reconocedor. Empezó con el Día del Camarógrafo, siguió con deportistas y ahí le agarraron el gustito, meta reunirse para entregar diplomas, medallas y besos. Hasta llegaron a ir a domicilio a llevar declaraciones de Interés Municipal de sorpresa.
Todo bien abrir el HCD a la comunidad, pero podría hacer una lista interminable de temas con las cuestiones que realmente afectan la gente, temas de interés que, si bien muchas veces no tienen solución desde el ámbito legislativo, se pueden visibilizar y hasta acercar algunas soluciones, al menos exigirlas. Están ahí para eso. Si hasta algunos concejales – por lo bajo por supuesto – sufren la vergüenza ajena de ocupar sus bancas para firmar diplomas y parase para las fotos de rigor. Parafraseando a Ortega y Gasset, diríamos “Concejales, a las cosas”.