Que se rompa pero que no se doble

Por: Un Tal Funes, para Pasos Perdidos

Por estas horas, la UCR bonaerense debería estar pensando en los orígenes del centenario partido: “Que se rompa pero no se doble” fue la herencia de Alem. Sin embargo muchos están pensando como juntar las partes de un partido que se fracturó en su elección interna y que tiene cada vez más enemigos y menos futuros socios políticos para armar el 2025.


Las heridas de la interna siguen abiertas y con riesgo de profundizarse aún más.
Los protagonistas, hombres de Abad por un lado y Losteau/Manes respectivamente, se tiraron con todo, denuncias mediante, llevaron a la UCR a un punto de no retorno.
En ese escenario, sigue en la justicia, el declarado ganador, Miguel Fernández, deberá pensar como rearma el partido y con qué sector de la política podría acompañarse el próximo año.
El radicalismo inexorablemente quedará fracturado en dos, algo que venía asomando desde diciembre, cuando el bloque de diputados bonaerense se dividió.


La ruptura fue subiendo la temperatura a lo largo de la campaña previa, y mucho más después de una diferencia de votos tan exigua entre ambas partes, independientemente de lo que resolvió la junta electoral y lo que falle la justicia.


Como sea, la UCR deberá buscar un nuevo rumbo, que ya no será de la mano del PRO, como en las últimas elecciones – la gente de Macri ya está en otra, pensando un poderoso frente electoral bonaerense junto a la LLA -. Esto obligaría a los radicales a pensar si se pintan de violeta o si plantean una alternativa con sectores dialoguistas de centro.


Lo cierto es que la distancia que ambos sectores platean con respecto a Milei o en su defecto, a Axel Kicillof, no dejan socios a la vista como para encarar una coalición exitosa que sume bancas en el 2025 y perfile un candidato a gobernador en el 2027.


Con respecto a La Costa, la interna no existió seriamente. Unos 30 fiscales, autorizados por Ramos Padilla – Juez Electoral Provincial – a cumplir su rol, fueron lo distintos de la jornada que dejó una semblanza de la actualidad que viven los radicales.


Poco más de 500 afiliados se acercaron a cumplir y homologar una nueva gestión de Dani López y Cía. Esta vez la mayor responsabilidad quedó en manos de una mujer: Yamila Coppola
En el distrito, al igual que en toda la región, la disputa provincial no existió. Pero ese compromiso del verticalismo hacia Maxi Abad, Senador que responde a “Pato” Bulrich, más tarde que temprano pondrá a esta conducción costera en el conflicto que ya se vive en la Nación y en la Provincia. Quizás las diferencias quedarán para saldarse en una elección abierta y con un sector importante del radicalismo jugando por afuera en un frente vecinal.


El paso del tiempo nos mostrará si esa jugada es sólo oportunismo político o una demostración de que la UCR no es atractiva ni siquiera para los propios.
Quizás, la UCR costera estos últimos años se está transformando en un partido apático, selectivo y desmovilizado. Quizás.