Libre Pensamiento

Por qué no pensar a contrapelo. En el momento en que cada vez menos personas leen, cuando la política es una mala palabra para un gran sector de la sociedad que vota por la anti política, cuando hay cada vez menos gente dispuesta a escuchar opiniones diferentes con tolerancia, y a partir de ahí incluso modificar ideas propias a través de argumentos valederos – democracia que le dicen -, por qué no apostar por otra cosa.


Pasos Perdidos quiere eso, a riesgo de ser un absoluto fracaso, al menos nos va a dar la tranquilidad de dejar testimonio de otra forma de pensar la política. Una forma en la que las ideas se sostienen con argumentos y no con descalificaciones a las ideas contrarias, o lo que es peor, a los que las sostienen.
Está comprobado que las nuevas tecnologías, y fundamentalmente las redes sociales cambiaron la comunicación y en cierta forma el funcionamiento de las democracias. Pero al final, es la política – y ojo que hablamos de la política como herramienta de transformación social y no de la famosa casta, que existe y se ha consolidado desde el 83 a esta parte – la que propone el modelo de país, provincia o municipio que queremos habitar.


Para eso debemos escucharnos, no agredirnos, y eso nos proponemos desde Pasos Perdidos, ser vehículo de opiniones, de todas, que todos los pensamientos políticos puedan convivir en la disidencia, si agresiones. Los que conocimos una democracia anterior a la grieta, añoramos discutir de política con alguien parado en las antípodas de nuestro pensamiento de manera respetuosa.


Queremos partir de la premisa de que todos queremos lo mejor para nuestros vecinos, aunque suene romántico o naif. Si sostenemos que la discusión es entre buenos y malos, eliminamos toda posibilidad de debate, por ahí si nos escuchamos encontramos coincidencias y comenzamos a trabajar en los consensos. La única forma de lograr cambios positivos y duraderos.